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1.-Historia de la Devoción al Divino Niño

El Divino NiñoDivino Niño
El niño extiende sus brazos
queriendo alcanzar a Su Padre
y a cada uno de nosotros

Su túnica es rosada, el cinturón verde y sus pies descalzos. Se puede decir que mientras el Niño de Praga manifiesta la realeza de Cristo, el Divino Niño manifiesta en su naturaleza humana el amor de niño, necesario para nosotros ir al cielo

Y un Niño pequeño
los pastoreará"
Isaías 11,6

Esta imagen del Divino Niño, diferente a la de Colombia, corresponde a la visión de la Madre Angélica, abadesa del Monasterio de Nuestra Señora de los Angeles, Hanceville, Alabama EEUU, fundadora del canal de televisión EWTN

El niño nos ofrece su corazón para que entremos en El.
Oración
de la Confianza
al Divino Niño
Niño amable de mi vida
Consuelo de los cristianos
La gracia que necesito
Pongo en tus benditas manos.
Padre Nuestro...
Tu que sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Dios te salve María...

Y aunque tu amor no merezca
No recurriré a ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y auxilio de los cristianoS.

Divino Niño Jesús Bendecidnos.
Una de las devociones mas hermosas y extensas es la del Niño Jesús, honrado bajo el título del Divino Niño. La confianza puesta en Jesús se fundamenta en Sus propias palabras:
Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14,13
La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados. ¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que El nos envió a Su único Hijo!. El se hizo un niño pequeñito, igual que nosotros en todo menos en el pecado.
Mientras el mundo apuesta por el poder de las armas y del dinero, que es la ley del más fuerte, Jesús nos enseña que el reinará por el amor cuando nos hagamos niños guiados por Su Padre Celestial. Nos pide una profunda conversión de corazón:
Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Mateo 18,3
Vemos entonces que el objetivo primario de la devoción al Divino Niño ha de ser nuestra propia transformación para ser cada vez más como Jesús, en todo hijos dóciles y obedientes al Padre. Así propiciamos su Reino.
YO REINARE
El es el Camino, la Verdad y la Vida. El y solo El renueva nuestros corazones para que seamos también nosotros hijos del Padre. Esta devoción se hace en la misma fe que nos mueve a rezar en el Padre Nuestro: "Venga Tu Reino".
EN FRANCIA:
En Francia hay imágenes del Divino Niño en todas las regiones del país. La que más contribuyó a difundir esta devoción en ese país fue la venerable margarita del santísimo sacramento quien en año 1636 oyó de labios de Nuestro Señor esta admirable promesa: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada”. Se dedico a propagar la Devoción al Divino Niño Jesús, y la protección milagrosa del Niño Jesús fue tan visible que despertó un indecible entusiasmo entre los fieles.
Pronto la devoción al “Pequeño – Grande”, se apoderó de los puntos clave de la nación, y famosos predicadores se dedicaron a hablar a la gente de las maravillas que obtienen un alma cuando honra la infancia de Jesús. Su más simpática devota fue Santa Teresita del Niño Jesús. (1897).
EN IRLANDA:
Ya en Irlanda, país muy católico, la devoción al Niño Jesús se ha caracterizado por el fervor con el que la gente le hace la novena, y por que en muchísimos hogares se encuentra la imagen del queridísimo Niño, Hijo de Dios.
Muy especial devoción le tienen en esa nación los obreros para conseguir trabajo, empelo o para no perder el que ya tienen.
EN ITALIA.
En Italia, el país donde vive el Papa, la devoción al Niño Jesús empezó en grande desde el año 1899, en que Arenzano entronizaron la imagen del Milagroso Niño. Cuando la gente vio aparecer, todos exclamaban: “Que lindo, “! (El mismo Papa León Trece tenía una imagen del Niño Jesús en sus habitaciones pontificias) Los devotos se quedaban admirados al ver el rostro tan amable de la imagen del Divino Niño y le tomaron un inmenso cariño y gran confianza.
Sin contar los numerosos devotos que obtenían favores del Niño Jesús contaban por todas partes las gracias obtenidas, y esto atraía más devotos. Torrentes de gracias y maravillas llegaban a quienes le rezaban con fe, y de las más apartadas regiones del país acudían a rezarle al Divino Principito.
Sus continuos prodigios electrizaban a las muchedumbres. Y el Santuario del Niño Jesús en Arenzano se convirtió en uno de los sitios de peregrinación más famosos de todo el país. Y el Papa concedió indulgencia especial a quien visitara el santuario del Divino Niño por 9 domingos. Unos les ofrecían el primer domingo de cada mes, y otros los 9 domingos seguidos.
ESPAÑA
Quizás la nación donde la Devoción al Niño Jesús está más extendida es España. Cada devoto del Milagroso Niño se encarga de ser su propagandista. Santa Teresa y San Juan de la Cruz y la Comunidad de Carmelitas se encargaron de difundir entre el pueblo esta bella devoción.

Y a principios de este siglo hubo un español, el señor Montalt, seglar fervoroso quien consideró que su misión sobre la tierra era propagar la devoción al Milagroso Niño Jesús. Le parecía que honrar la Infancia de Jesús era digno de todo esfuerzo.

Fundó la revista llamada “El Mensajero del Niño Jesús”, y se dedico a difundirla por todo el país. Allí se narraban los milagros y favores del Divino Niño y se presentaban lecturas amenas, formativas y agradables. El sabía que las buenas lecturas convierten y hacen mejores a las personas.

Organizó una asociación en honor del Divino Niño y cada 25 de mes lo consagraban a honrarlo con actos especiales de devoción

En Barcelona (España), la señora Carlota María, obtuvo ser sanada milagrosamente de una gravísima enfermedad por el Niño Jesús y se dedicó a propagar su devoción y a invitar a sus amistades a rezar ante la imagen del Divino Niño Infante, y pronto la devoción al Niño Jesús se hizo famosa en toda la ciudad.

Ahora hay miles de corazones agradecidos que bendicen al “Pequeño – GRANDE” POR TANTOS FAVORES RECIBIDOS DE SU BONDAD.

De España pasó la devoción del Niño Jesús a Perú donde son tantos los milagros que se han obtenido que la gente le tiene un gran afecto y devoción. Luego pasó a Chile donde la devoción creció rapidísimamente y el número de devotos del Divino Niño es inmenso, por las bondades sin cuento que El ha prodigado a los que les rezan con fe

EL MILAGRO OCURRIDO QUE PROPAGO LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS EN CHILE.

Entre los incontables milagros y prodigios que el Divino Niño Jesús ha obrado a favor de sus devotos, hay uno que tiene el mérito de haber contribuido a que todo CHILE se propagara de manera portentosa la devoción a la Santa Infancia del Señor. Leamos como lo narra la misma persona que lo obtuvo, la cual declaró bajo juramento, con testigos. Dice así:
“Me atacó una terrible enfermedad de flebitis a una pierna, que me postró por meses en una cama sin poderme mover, y con fiebre continua. Toda la pierna estaba horriblemente hinchada. Un dolor agudísimo en un tobillo me impedía andar y no me permitía ni siquiera colocar el pie en el suelo. El único modo de calmar los intensos dolores era tener el pie en alto, colgado de un cable. Desde el tobillo hasta la rodilla la pierna estaba totalmente hinchada y permanecía fría como un témpano de hielo



Un día me visitó una persona muy devota del Divino Niño Jesús y me recomendó que empezara una novena al Divino Niño Jesús y pidió a los sacerdotes que me encomendara en la santa Misa. Los médicos ya hablaban de que era necesario cortarme la pierna. Yo prometía en mi corazón al Milagroso Divino Niño Jesús que si me curaba me dedicaría a propagar su devoción. Por un año todos los tratamientos médicos habían sido inútiles.
Llegó el día de la Fiesta del Divino Niño Jesús. Los padres de la parroquia me mandaron una invitación para que asistiera a la procesión. Me costaba mucho asistir porque los dolores que sentía al moverme eran muy grandes. Sin embargo me hice llevar en una silla de ruadas.
Cuando llegamos a la iglesia ya la procesión había partido. Entonces me quedé allí junto al sitio de las veladoras y me puse a rezar el santo Rosario con toda fe.
Al final del santo Rosario y cuando ya la imagen del Divino Niño Jesús venía llegando al templo, sentí algo raro en la pierna. Emocionada exclamé: “Que es esto: Que caliente! Ya no me duele! Se está deshinchando. Miren cómo me queda el zapato (que era enorme y cuyos cordones eran larguísimos para que alcanzaran, y ahora habían quedado totalmente sueltos. Y entusiasmada grité: “Estoy Sana.”
Completamente sana. Quiero ir ante la imagen del Niño Jesús para darles las gracias!.
Mis acompañantes me miraban atónitos. Yo me levanté de la silla de ruedas y corriendo me dirigí hacia la imagen del Divino Niño Jesús caminando ágilmente, después de que hacía 19 meses que no podía caminar.
Al padre que dirigía la proseción le dije: “Padre, el Niño Jesús me ha curado milagrosamente de una gravísima enfermedad. Esto es un milagro maravilloso!.


El sacerdote me miró asombrado y respondió: “Quiera el Divino Niño Jesús que así sea. Esperemos a mañana y que los médicos determinen que le ha sucedido!.
Después de rezar un buen rato ante la imagen del milagroso Amiguito Celestial salí caminando de la iglesia y en el atrio estuve largo rato saludando a mis amistades y recibiendo las felicitaciones de todos los que me habían visto postrada e inmóvil en una cama y con peligro inminente de que me amputaran el pie.
Al llegar a mi casa me estaban esperando las personas del servicio, en la puerta para ayudarme a bajar de la silla de rudas y subirme en brazos al segundo piso, y en medio de la admiración de todos subí corriendo las escaleras para abrazar a mi marido que estaba allí con varios amigos que habían ido a consolarlos en esta grave enfermedad, pues creían que de la procesión yo volvería terriblemente adolorida y casi moribunda.



Los muchos amigos presentes no se cansaban de examinarme el pie. Me invitaban a hacer movimientos con el pie y yo no sentía dolor alguno. Corrí por toda la casa para que todos me viesen y se convencieran de mi curación había sido instantánea y completa. Todos pudieron comprobar que no quedaba rastro alguno de la enfermedad. Mi pie estaba exactamente igual al otro, y pude ponerme los zapatos que ya no usaba desde hacia 19 meses, y no sentí la mínima molestia.
Al día siguiente fui examinada por los eminentes médicos que antes habían tratado inútilmente de curarme. Todos quedaron admirados y no pudieron dar otra explicación a esta curación total e instantánea, sino a una intervención milagrosa del amadísimo Niño Jesús a quien con tanta fe le habíamos hecho la novena y le habíamos suplicado la curación.
Han pasado varios años. He vuelto a mis actividades y no he vuelto a sentir ni el más leve dolor o molestia en el pie, como si jamás hubiera estado enferma. Con los testigos que presenciaron tan admirable favor del Divino Niño, afirmo con juramento todo lo que en esta narración he declarado. “
Rosa Fernández de Ruíz.




Comienza la devoción al Divino Niño en Colombia en el año 1907, primero entre los carmelitas y después en la Comunidad Salesiana. Fueron tantos los favores concedidos que los devotos agradecidos propagaron la devoción por todas partes. Citamos el testimonio del milagro del 1915, reconocido por el obispo:
Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.

No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.

El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: "Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida, si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dále un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen".
Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.

Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: "Papá, papá, estoy curada". Y para demostrarme que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacia unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada.

Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendamos a las personas necesitadas a que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza a l Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. El Señor Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar.
Certificamos que esta declaración es verdadera, firmado: Heladio, Obispo de Cali.

Firmado, con inmensa gratitud al Niño Jesús: Manuel Sinisterra. Cali 1916.
El padre Juan del Rizzo y la devoción al Niño Jesús
El
padre salesiano Juan del Rizzo llega a Barranquilla, Colombia, en 1914. Con gran esfuerzo se dedica a recaudar fondos para la construcción de un templo pero no tiene éxito. Fue entonces que tuvo la inspiración de pedir a Nuestro Señor por los méritos de su infancia. Desde entonces el éxito del padre fue extraordinario y se convirtió en un gran devoto del Divino Niño, dedicando su vida a la propagación de la devoción.
Después de 13 años de ministerio en Barranquilla, el padre del Rizzo fue trasladado a Medellín, donde continuó su labor exhortando a todos a confiar en Jesús por los méritos de su infancia. Al principio la devoción del padre del Rizzo se identificaba con la imagen del Niño Jesús de Praga, pero en Medellín una asociación de devotos a esa devoción se le opuso, alegando que ellos tenían la exclusiva sobre el Niño de Praga. ¡Posiciones absurdas que se dan entre los seres humanos! El padre del Rizzo buscó entonces otra forma de expresar su devoción al Niño Jesús. El sabía que los milagros no los hace la imagen sino el mismo Jesucristo que está vivo.

En 1935 el
padre del Rizzo fue trasladado a Bogotá y, providencialmente, se encontró allí con una preciosa imagen del Divino Niño. Colocó el padre la imagen en unos terrenos baldíos del Barrio 20 de Julio de Bogotá. Desde allí pregonaba a todo quien escuchase los prodigios que Jesús otorga a quienes honran su santa infancia. Los milagros se multiplicaron: Curaciones, empleos, reconciliación de familias, protección de negocios.... pero sobre todo muchas conversiones.
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